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Hoy estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor que hoy.
— José Luís Rodríguez Zapatero

Sondeos electorales y manipulación del voto

Astutamente le llaman “sondeo”. EL PAÍS lo publica, es decir, lo paga. Metroscopia hace como de costumbre, lo que le piden. El rotativo, desvelando un insospechado sesgo e interés así como un abrupto cambio en su trayectoria (es guasa, por si no se nota), se apunta a la moda de la “cocina”. El caso es que se cumple la regla de oro de la estadística, especialmente aplicada en sociología, aunque no exclusivamente: cuando una cifra publicada va seguida del símbolo porcentual, la cifra es, en el mejor y menos frecuente de los casos, inexacta cuando no falsa. Al 90% o por ahí. Por dar cifras que aporten empaque a unas afirmaciones que adolecen del preceptivo respaldo de una encuesta.

Desde que Felipe González se hizo un PAÍS a medida, la trayectoria del periódico global que siguen poco más de un millón de lectores devotos. El proceso por el cual personas inteligentes y formadas aceptan la abducción cautelar de sus lóbulos frontales y prosiguen sus actividades con aparente normalidad tiene su explicación: mediante técnicas de comunicación marrulleras que se aprovechan de las fragilidades psico-lógicas de los lectores, especialmente de los que se creen inmunes. Esencialmente el mismo mecanismo de propaganda de “Podemos”, aunque el cebo sea distinto.

No cabe esperar remisión espontánea de los abducidos, su actividad frontal no les pertenece y por eso no reparan en su condición. Pero hay signos claros que evidencian tal condición si se cobra suficiente distancia, un desplazamiento bloqueado por las trabas doctrinales, algo similar al “efecto horizonte” que limitaba los primeros programas de ajedrez.

Pero quiero centrarme en el fabuloso sondeo de la independiente y fidedigna Metroscopia. La presentación de la noticia despierta la desconfianza del lector menos avisado, excepto que sea creyente. Aplica el corolario que reza “con gráficas y colores camuflamos los errores”. Como es evidente, una “estimación” actual acompañada de “estimaciones” previas precocinadas sólo puede tener un valor de verdad, que no es cierto.

¿Cómo hemos de interpretar, por tanto, los datos generosamente aportados por el “Amo de títeres”? Puesto que señalan, no la dirección que toman las opiniones, sino la dirección que "el medio" desea que sigan, la interpretación es clara. Como los datos chirrían por donde se les fuerza, lo único que hay que discernir es si están inflados o desinflados.

Aunque ahora no está muy clara la estrategia del Gran Hermano por muy claros que sean sus propósitos. Pero puede permitirse el lujo de jugar, errar y corregir: al fin y al cabo, dispone de un grupo mediático al servicio de sus intereses personales y no carece de experiencia en la empresa.
 

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