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La cuestión no es qué puede hacer Obama por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por Obama.
— José Luís Rodríguez Zapatero

Democracia y justicia

Para el día de hoy no creo relevante la nostálgica evocación de los coros y danzas de corea del este. Creo más fundamental lo que señala el hecho de que "Los juzgados de Santiago carecen de cámaras de vigilancia y alarmas".

Muchos males aquejan a la "justicia" en nuestro país: dotación, presupuesto, regulación, supervisión, independencia, legislación, aplicación... y la tan sobada "regeneración democrática" pasa indefectiblemente por una "regeneración judicial".

En general, uno de los males que aquejan al sistema es el de la proliferación de los supuestos derechos "genéticos" sin contraprestación ni deberes en correspondencia. Especialmente el derecho a opinar, con sus variantes (votar, decidir...). Por supuesto que cualquiera puede opinar lo que quiera. En su casa. Y siempre admitiendo el nivel de competencia en la materia opinable. Me disculparán la mayoría de los opinólogos porque les ignore abiertamente en materia de energía nuclear, por mencionar un caso.

En ciertos ámbitos, el desempeño de una función está en abierto conflicto con este "derecho". La proximidad y la competencia ni autorizan ni garantizan la calidad de la opinión, especialmente las globales, sobre cualquier asunto. De forma más abstracta, la funcionalidad de ciertos sistemas depende de su organización jerárquica. Por muy cerca que esté y mucho que sepa el cabo de la tropa, no opina ni cuestiona las órdenes que recibe del mando. Porque no es competente.

Los jueces y la justicia tienen problemas. Algunos son intrínsecamente irresolubles. En los demás, habría que hacer algo. Pero ¿quién le pone el cascabel a ese lindo gatito? Sí sabemos, fijo fijo, quiénes no se lo van a poner.

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