¿Por qué la paridad me parece una parida? Porque las cuotas son una trampa y lejos de ser un empuje son un freno. Las mujeres ya entramos en espacios que, en otros tiempos, eran exclusivos del hombre (universidad, ejército, trabajo,...) y en muchos ya hay más mujeres que hombres. Pero, curiosamente, cuando vamos ganando terreno en espacios de poder (juntas directivas, representación política) se nos ha impuesto un límite: no podemos superar el 60 %. Ejemplo: candidaturas compuestas en su mayoría por mujeres toparon con ese límite y no pudieron constituirse. Las cuotas centran la atención en el sexo más que en la idoneidad o la valía personal. Y si la cuestión es el sexo, ¿qué pasa entonces con homosexuales, transexuales, travestís, bisexuales, síndrome xxx, etc? Si se me discrimina por ser mujer, budista, atea, socialista, liberal, albañil, por mi forma de vestir, tener una enfermedad crónica o vivir en el extrarradio, quiero que la ley me defienda, pero no necesito que nadie se apiade de mi por ser mujer, budista, atea, socialista, liberal, albañil, por mi forma de vestir, tener una enfermedad crónica o vivir en el extrarradio. Es injusto como persona que me valoren por ser mujer antes que por mi valía. Me ofende que por ser mujer me "faciliten" las cosas con condescendencia y con la excusa de un presunto derecho progresista y solidario.
Gramática parda
Para persuadir a recalcitrantes o menospreciar a discrepantes se utiliza una dialéctica pueril y maniquea, la de las palabras "buenas" y las palabras "malas":