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La frase

No; nadie lo sabía. En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica. En marzo comenzará a crearse empleo de manera intensa.
— José Luis Rodríguez Zapatero

Somos la repera democrática

Se ha rebasado todo lo concebible con los pronunciamientos y actos de apoyo y respaldo a Baltasar Garzón por su triple encausamiento, porque consagran con desmesura la abyecta corrupción cognitiva y la claudicación a la irracionalidad que impera en nuestro país.

Cargos públicos que deberían permanecer sepulcralmente callados no contienen precisamente, de los sepulcros, el silencio. Mantenidos saprofitos como los sindicatos dilapidan el erario que interesadamente se les ha confiado organizando actos de propaganda descerebrante. Presuntos demócratas se arrogan una representatividad y unos principios sobre los que ignoran casi todo excepto cómo forzarlos maquiavélicamente.

Estamos asistiendo a una escenificación sectaria que busca re-vivir una revisión histórica re-escrita desde una desmemoriada e indocta efusión hormonal infantil. Personas aparentemente adultas denuncian todos los vicios mentales que repudian proyectándolos en los demás mientras los practican hasta el hartazgo. Todos ellos, todos, saben de leyes y justicia, todos saben interpretar y practicar la democracia porque son demócratas de linaje y son, por tanto, inmaculadamente concebidos.

Todos tienen razón, por encima de leyes y la lógica, más allá de la argumentación racional que soberbiamente desprecian, porque les basta el sofisma, la propaganda y los eslóganes de catecismo. Paladines de la tolerancia que demonizan a todo el que no les baile las aguas y desean, no un juicio paralelo que ya se ha fallado siguiendo el dictado de los medios, sino un tribunal popular formado por una multitud de limitados a los que se les llena la boca con nuestro estado de derecho cuando las circunstancias les convienen, pero que por el contrario se comportan como vulgares caciques de repúblicas bananeras e hipócritas usurpadores de una justicia a la que mentecatamente dicen "respetar sin compartir".

No es sencillo, pero intentaré mostrar de forma asequible la falacia en la secuencia pseudoargumentativa impuesta desde los poderes fácticos: Parece que se parte del principio de exclusión convenientemente adobado de maniqueísmo y, como según el álgebra de Boole, la doble negación es afirmación y, por la lógica del bricolaje de que un clavo quita otro, pues con una doble exclusión tendremos en conclusión una inclusión. Ergo, una prevaricación se cancela con otra. Ergo, muchas corrupciones se cancelan con muchas más. Pero, y esto es esencial, sólo cancelan las corrupciones benditas. ¿Y quién imparte bendiciones? Evidentemente, los más preparados y los más capaces. Sobre todo, los moralmente superiores. Como debe ser.

¿Independencia de poderes? ¿Para qué, si el pueblo es soberano y ya está democráticamente representado por sus cargos electos? La impostura del populismo ya está instalada, así que, ánimo, que ya falta menos para el envidiado “exprópiesé”.