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La gran poesía enseña que la generosidad justa es el rasgo más sólido de democracia madura, el cimiento más firme de la paz.
— José Luís Rodríguez Zapatero

Los laicos al Sol

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Soy atea por reflexión, no por emoción.
No tengo ningún derecho (nadie lo tiene) a agredir a otras personas por sus creencias. Por reflexión, no por emoción.
Se que los seres vivos estamos sometidos a las leyes de la evolución.
Se que la capacidad reflexiva es una adquisición reciente de la especie humana (antes tuvo que bajar de los árboles y muchas otras cosas) y que ha posibilitado el desarrollo de una habilidad que requiere ser aprendida y ejercitada: el razonamiento.
Se que las especies pueden extinguirse por falta de diversidad (en genes, individuos...).
Los últimos acontecimientos en la Puerta del Sol me parecen  incomprensibles por contradictorios: aquellos que presumen de defender la democracia y la diversidad (incluso la cultural), tratan de imponerse o anular a sus diferentes.
Por todo esto (y por mucho más) creo que ocurren las cosas que ocurren, que la tan tergiversada "igualdad" enmascara una falacia y que no podemos sustraernos a un orden social.
Por cierto que la igualdad es un concepto judeocristiano, "todos somos iguales ante los ojos de Dios". No sería de extrañar que ante un gran ojo que todo lo ve, los humanos careciesen de detalle pero lo cierto es que entre nosotros hay diferencias obvias.
En fin, que por muy atea que sea, rechazo absolutamente el comportamiento vil e intransigente de individuos, supuestamente también ateos, que alardean de lo más abyecto que se ha producido en la historia reciente de España.
Por mi filantropía siento una profunda pena, no tanto por los viles como por los incautos, obviamente manipulados para que el motivo de su indignación se desvíe de objetivo.

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