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Lo que más rebeldía me produce es la soberbia.
— José Luís Rodríguez Zapatero

Libre Internet

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La Regla de Virtualidad tiene varias implicaciones, una de las cuales se trata a continuación.

Hasta los años 90 del siglo XX, el planteamiento de un partido o una entidad de cualquier tipo con naturaleza o sede virtual era impensable. Expertos en el pronóstico como Isaac Asimov concibieron los avances tecnológicos de la democracia electrónica en un sentido muy diferente, porque imaginaron la evolución de las máquinas pero no el de las redes de máquinas. No se puede reprochar a nadie tal falta de previsión, porque ni siquiera los que hoy en día diseñan la red de mañana tienen el menor atisbo de lo que otras mentes construirán o usarán pasado mañana. Fenómenos como Google, eBay, Youtube, Flickr, MySpace o Second Life, entre otros muchos, son de prácticamente imposible predicción y pronóstico, porque son sistemas emergentes en un medio en desarrollo sometidos a selección darviniana. Internet supone el descubrimiento de un nuevo mundo deshabitado en el que los intrépidos colonos siembran y cultivan, cruzan y crían, construyen y venden, realizando todo tipo de actividades nuevas y originales por primera vez en la historia de la humanidad.

Tenemos, pues, un supersistema simbólico de segundo nivel en rápido crecimiento y una población en aumento de sistemas simbólicos de primer nivel dedicados a explorarlo y explotarlo. ¿Cómo queremos que se desarrolle en el futuro? ¿Dejaremos que la visión, la moral, el bolsillo o la doctrina de algunos se imponga a los otros marcando una línea o una franja de desarrollo en detrimento de otras? ¿Hasta qué punto hay que regular y legislar? ¿Dónde están o deben situarse los límites y criterios de lo permisible, lo moral, lo legal, lo estético, etc.? ¿Y quién debería decidirlo? Son algunas cuestiones importantes sobre las que se debe permanecer ojo avizor, porque los poderes fácticos intentan prolongar y perpetuar sus mecanismos de poder sobre los ciudadanos también en este medio.

En este supersistema empiezan a aparecer nuevas modalidades y cauces de expresión política: Sólo hay que constatar el camino que se ha recorrido desde la vietnamita o multicopista hasta la bitácora. Pero, además, también aparecen novedades en la participación política, como, por ejemplo, la recogida de firmas de adhesión a un proyecto o petición.

Es aquí donde incardina el proyecto de la AVE, proponiendo una metodología o formulación viable que posibilita la participación política de aquéllos que, individualmente o en grupo, lo deseen y no hayan podido o no les hayan dejado. La AVE propone y dispone el medio, pero es el parecer y la decisión de los miembros de la asamblea el que aporta el mensaje.

En consecuencia, la AVE es partidaria de fomentar y facilitar el acceso a y el desarrollo libre de la red Internet, y es contraria a la censura y la regulación “vertical” de la misma, entendiendo que un supersistema emergente de gran complejidad debe autorregularse mediante mecanismos cibernéticos como la realimentación, la autoorganización y el seleccionismo darviniano. La red no es susceptible de control desde arriba del mismo modo que sería imposible organizar jerárquicamente una colmena.

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