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Nuestro país afronta esta coyuntura en buena situación.
— José Luís Rodríguez Zapatero

El concepto

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Es evidente que una porción destacable de ciudadanos con derecho a voto, o son inconformistas, o están desencantados.

Esto no tiene que ver con el sentido de sus posiciones morales o ideológicas, que pueden ser diferentes, sino conque no encuentran un cauce adecuado para la expresión política de sus inquietudes e intereses.

En resumen, sus puntos de vista no encajan bien en los marcos ideológicos o programáticos propuestos por los partidos convencionales.

Consecuentemente, llegado el momento de votar, optan a regañadientes entre alternativas que no les convencen y, en muchos casos, deciden no votar.

Pensando en este conjunto de personas, y a sabiendas de las dificultades con las que nos enfrentábamos, decidimos formar la AVE (Asamblea de Votación Electrónica).

Para agrupar a estas personas que, siendo diferentes en sus formas de pensar, coinciden en no sentirse adecuadamente representadas, proponemos una asamblea donde cada miembro se represente a sí mismo directamente.

Claro que esta idea plantea ciertos problemas logísticos. Entre ellos, dos son esenciales:

  1. El primero es el de su ubicación en el espacio y el tiempo. Afortunadamente, hoy es posible solventar esta dificultad mediante las nuevas tecnologías: una asamblea de naturaleza virtual es accesible en todo momento y desde cualquier lugar. Como ventajas adicionales, sus costes son reducidos y el impacto medioambiental mínimo.
  2. El segundo se deriva de la diversidad de opiniones de sus miembros, que puede abordarse asumiendo esta característica y resolviendo mediante votación transparente. Esto significa que el resultado de una votación no determina una entre dos alternativas excluyentes, sino la proporción entre su aceptación y rechazo, que se traslada directamente desde la asamblea al órgano correspondiente.
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